La vida te da problemas

 Siempre se consideró una gran mujer, en todo el amplio sentido de la palabra. Sabía de su potencial  y de su capacidad por llevar a cabo todo lo que determinaba emprender. Pero se sentía atrapada en un pequeño pueblo de las cercanías de la capital, atrapada física y mentalmente.

 Las cadenas físicas se las ponía su situación laboral y personal. Tenía un trabajo de lo más anodino, mal remunerado y e inservible para nadie, y personalmente como la mayoría de sus conciudadanos, vivían en un bucle de pobreza y escasez. No podían comprar nada porque la mayoría de los trabajos no cubrían las necesidades diarias, y los colmados tampoco tenían nada que ofrecer, y eso de no poder avanzar, de alguna manera la bloqueaban mentalmente.

Así que un día cansada de tanta agobio, se propuso llegar como fuese a los Estados Unidos. Seguro que allí, en la tierra de las oportunidades, podría ser alguien. Nunca había estado dispuesta con tanta firmeza  a conseguir su propósito. Tocó las teclas que sabía que había que tocar. Se dejó tocar alguna que otra tecla también, y un día de Febrero, recibió la noticia:  " Ya tu puede viajá", le dijo el funcionario de policía. 

- Ahora si me voy. Le dijo a su madre y a su hermana mayor. Tengo "visa" y tengo ahorrados algunos dólares. 

- "Tu está loca m´iha". Ya tu sabe, que en Estao Unío no tendrá futuro. Si ni siquiera sabe inglé     

  - Déjala. Ya sabe que e terca como la mula de Pichito. Al final va a hasel lo que ella quiera. 

Y consiguió un pasaje de avión, y allá que se fue a Miami.

Los primeros días, mientras se alojaba en casa de su primo Yoel, se dedicó a conocer la ciudad y buscar trabajo en los diarios, y en los anuncios callejeros.  Y casi sin querer consiguió trabajar de ayudante de cocina y limpiadora en un pequeño restaurante de La Pequeña Cuba. El Malecón de La Habana. 

 El propietario, era un buen hombre, serio y formal a la hora de pagar. No explotaba a sus trabajadores aunque estos no tuvieran papeles.  Parecía que estaba en el punto de partida hacia su sueño. 

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Él, era dominicano. Alto,guapo y moreno. Se llevaba a las mujeres de calle, y tenía la costumbre de tomar un sabroso menú todos los días en el restaurante de D. Ramiro y, como nó, se fijó en ella. Una belleza criolla cubana de las de armas tomar. Así le gustaban a él las mujeres. Total, que entre sonrisas y requiebros le fué tejiendo la red en la que acabaría atrapada sin remisión. 

Al principio para ella, todo fué una relación maravillosa que poco a poco hizo aumentar su dependencia de él, que sabedor de la situación, cada día le añadía un eslabón a la cadena, hasta que Pedro decidió que podría generar pingües beneficios si la dedicaba a la prostitución. 

Ella al principio no aceptó, pero tras un " consejo físico" que terminó en un hospital de Miami, no tuvo más remedio que consentir. 

Pero un día, ella, con los sueños rotos y cansada de aguantar palizas por parte de él por no llevarle suficiente dinero, y de sufrir violencia física y sexual por parte de algunos clientes, decidió que  trabajaría  por su cuenta, porque asi,  al menos el dinero sería integramente para ella. 

Lo primero que hizo fué hacerse con un revolver SW especial para defenderse,  y se fué a vivir a un barrio a varias cuadras de distancia. 

A él no le gusto nada esa decisión, por las razones que implicaba. La perdida de dinero, la perdida de poder sobre el resto de prostitutas que controlaba, y su fama de tipo duro dentro del barrio.  No le quedaba otra, que responder de forma contundente si no quería quedar como un blandengue. 

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Era una noche fría y lluviosa. Poca gente en las calles, y por lo tanto poco negocio, pero no tenía más remedio que hacer pasta. Ya debía tres meses del alquiler de su apartamento, y el dueño la estaba presionando para cobrar el alquiler. Se metió en un portal, para cobijarse y le dió un trago a la botella de bourbon que llevaba en el bolso para calentarse. Se dijo a si misma... "Hoy estoy salá" 

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El cruzó la calle lluviosa y vacía. No había nadie. Solo vio un coche camuflado con dos tipos conocidos. Eran policías de la comisaría de la calle Flagger. 

Metió la mano dentro del bolsillo del abrigo y apretó fuerte el puñal. Esa puta iba a saber quien era él, quien era el dominicano. 

Cuando la tuvo a unos pasos, sacó del abrigo el puñal y comenzó a apuñalarla como un poseso.  Así todas las demás sabrían a lo que se enfrentaban. Conmigo o contra mí. 

Ella lo vio venir por el rabillo del ojo, y en un acto reflejo sacó su SW especial y disparó casi sin apuntar, pero le acertó en todo el pecho.

Los dos cayeron heridos de muerte. El murió primero y no pudo escuchar sus últimas palabras: - Yo que pensaba, hoy no es mi día estoy salá, pero amigo tu estás peor, tu estás en ná. 

El auto de la policía, se fué y dejó el asunto para los del turno de mañana. Nadie se asomó a la ventana, ni llamó al 911.  

Un poco después, un borracho se topó con los cuerpos. Cogió el puñal, el revolver, y los dólares que él tenía en su cartera y se largó. 

Dos calles más allá, el borracho entró cantando en El Malecón de la Habana... "La vida te dá problemas, Ay Dios..." 


Basada en la canción Pedro Navaja del cantante Rubén Blades 






 

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