Ausencia y dolor




Nunca habían faltado flores y banderas en el memorial a los caídos en la Gran Guerra, en el Día de Difuntos. Era su único hijo y se lo había entregado a la patria

Era verdad, nunca habían faltado flores y banderas en el memorial a los caídos en la Gran Guerra, en el Día de Difuntos, pero nunca le devolvieron su cuerpo y ella imaginaba el cadáver de su hijo amontonado en la trinchera, junto con los de otros jóvenes envenenados por el gas mostaza.

Y aunque nunca habían faltado flores y banderas en el memorial a los caídos en la Gran Guerra, en el Día de Difuntos, al menos tendrían que haber tenido la decencia de expresarle sus condolencias personalmente, y no a través de una fría carta firmada por su capitán.

Desesperada pensó, que aunque nunca habían faltado flores y banderas en el memorial a los caídos en la Gran Guerra, en el Día de Difuntos, habría preferido que hubiese nacido muerto y así poder abrazarlo y enterrarlo junto a su padre, en lo alto de la colina, en los verdes pastos, y así cuando ella muriera estarían los tres juntos por primera vez.

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